La terapia del ácido; psiquiatra afirma que el uso del LSD puede ser reconsiderado para enfermos terminales Por: Ramiro Rivera - marzo 7 de 2014 - 1:30 Ciencia y tecnología, De revista,

Ciudad de México, 7 de marzo (SinEmbargo).– Tras más de 40 años de estar prohibido para fines clínicos, la dietilamida de ácido lisérgico (LSD), comúnmente conocida como “ácido”, regresó a las discusiones médicas, debido sus efectos para reducir la ansiedad que en los pacientes terminales puede llegar a provocar la idea de la muerte. El estudio dio un vistazo a la seguridad y eficacia de LSD cuando se utiliza en combinación con terapia de conversación. De esta manera, se empleó la droga psicodélica semisintética para facilitar los debates sobre los temores de morir los enfermos de cáncer, por medio de experiencias de “viaje” de 10 horas de largo supervisadas, episodios que fueron descritos por un paciente como una “experiencia mística”, donde “la mayor parte era la angustia pura a todos los recuerdos que había olvidado con éxito durante décadas.” Así, la investigación realizada por el psiquiatra suizo Peter Gasser se llevó a cabo en 12 pacientes, la mayoría enfermos de cáncer, quienes se sometieron a una experiencia de 10 horas supervisada por el especialista, quien afirma que la ansiedad de sus pacientes bajó considerablemente, pues se trata de un complemento al proceso que reciben, publicó Journal of Nervous and Mental Disease. Pese a que algunos murieron un año después del estudio, el especialista manifiesta que tuvieron una “aventura mental que parecía haber aliviado el pesimismo existencial de sus últimos días”. Antes de tomar LSD, los pacientes se reunieron con Gasser para conocerse. Después, al ingerir la droga, estos dormían en un sofá dentro de la oficina, asistidos por el terapeuta para controlar los efectos y propiciar mayor seguridad. Según Gasser, el hecho no fue fácil. “Muchos lloraron y retorcieron. Un hombre de 67 años aseguró haber conocido a su padre, quien falleció hace muchos años”. Luego de cuatro décadas, el LSD fue utilizado con fines clínicos. Foto: Wikimedia Commons “Les dije que cada sesión sería justo aquí, en un ambiente seguro, y yo soy parte de él”, dijo Gasser, quien además les advertía a sus pacientes: “No puedo garantizar que no tendrás una angustia intensa, pero te puedo decir que si eso ocurre, pasará.” Después de dos meses de terapia semanal, ocho de los participantes que recibieron dosis completas de LSD tuvieron un menor índice de ansiedad, en cambio, los cuatro restantes que tomaron dosis más pequeñas, empeoraron. Por otra parte, la droga no causó ninguna consecuencia grave, publicó The New York Times. Por su parte, Rick Doblin, director ejecutivo de la Asociación Multidisciplinaria para Estudios Psicodélicos, una fundación que ha colaborado en varios estudios de este tipo, afirma que quieren devolver a los laboratorios ese tipo de sustancias, como parte de un “renacimiento psicodélico”. Antes de que el LSD fuera prohibido, era utilizado con fines clínicos. Sin embargo, en 1966 el gobierno estadounidense acabó con las investigaciones en torno a la droga. No obstante, en los últimos años, psiquiatras en todo el mundo que trabajan de acuerdo a reguladores estatales y a comités de ética han puesto a prueba terapias asistida para el estrés post traumático utilizando éxtasis, así como otros ensayos con alucinógenos. “El esfuerzo es a la vez político y científico”, dijo Döblin. “Queremos sacar a estas sustancias fuera del molde de la contracultura y traerlas de vuelta al laboratorio”, agregó.

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/07-03-2014/923338.

Criterios para Educar a los Hijos en la Sexualidad


Educar a los hijos en aspectos relativos a la afectividad y sexualidad no debe constituir una carga pesada y difícil; más bien debe ser una ocasión para disfrutar la vida familiar y enriquecer la vida cotidiana. Los padres de familia son los primeros y principales educadores de sus hijos, también en estos temas. 

A continuación  los expertos hablan de cuatro criterios claves que hay que manejar en cuestión de educación sexual:

Primera regla: Llegar a tiempo


En este aspecto es mejor no engañarse: nuestros niños saben mucho más de lo que creemos, por eso es mejor hablar “una hora antes” que “cinco minutos tarde”. Ahora los niños desde temprana edad manejan toda clase de temas, gran parte se debe a la facilidad que hay para acceder a la información a través de las nuevas tecnologías. Este hecho ha llevado a que los niños y adolescentes investiguen por ellos mismos, hallando la mayoría de las veces una información distorsionada acerca de lo que realmente es la afectividad y la sexualidad.

Del mismo modo, los especialistas insisten en que no se trata de dar una sola charla sobre sexualidad, sino que se debe hablar frecuentemente sobre ello: 

“Los hijos viven en un entrono que les comunica continuamente mensajes contradictorios sobre la sexualidad humana; con frecuencia contrarios a los valores que usted desearía transmitirles. Por eso, es importante que les comunique sus valores con un lenguaje lo más cercano posible. La evasión de temas provocará una curiosidad exagerada en sus hijos, llevándoles a buscar las respuestas en fuentes que podrían ser perjudiciales.”


Segunda regla: Hablar con claridad

Se debe dar una información clara, es decir, llamar a las cosas por su nombre pero con respeto. Alfonso Aguiló, reconocido autor de educación familiar dice: 

“No es recomendable recurrir a la fábula –hablar de cigüeñas, de que los niños vienen de París, o historias semejantes– para escapar de las dificultades que lleva consigo la educación sexual. La naturaleza humana aspira a la verdad y el niño o la niña, por pequeños que sean, tienen derecho a ella.”

Algunos padres sienten demasiado temor de afrontar este tipo de temas y por ese mismo temor, suelen enredar sus explicaciones al punto que los niños quedan más confundidos que antes de la charla. Por lo tanto, en este aspecto es fundamental que los padres se preparen y lean sobre el tema, hablen con otros padres de sus experiencias y tengan una consulta con los psicólogos del colegio. Lo importante es valerse de fuentes confiables y bien orientadas.


Tercera regla: Brindar la información de forma gradual

No se explicarán los mismos temas ni los mismos detalles a un niño de 6 años que a un adolescente de 14. La información deberá ir nutriéndose a medida que los hijos van creciendo y van reclamando mayor interés. En cuanto a los más pequeños, es recomendable preguntarles qué quieren saber y a partir de ahí darles una explicación básica sin mayores detalles, esto con el objetivo que lo pueda entender y queden tranquilos porque se les ha brindado la información que ellos solicitaban.







Cuarta regla: Abarcar todos los aspectos, no sólo los físicos

La educación afectiva y sexual debe abarcar la totalidad del ser humano, no sólo los aspectos físicos: 

“Se trata de preparar a los jóvenes para el amor. Aunque le hagan una pregunta sencilla, es preciso contestar de manera integrada. Hable del `cómo´, pero también del `porqué´ de la sexualidad. La sexualidad tiene que ver con nuestra autoestima y felicidad. Somos seres sexuados masculinos o femeninos destinados a amar. La sexualidad sana tiene que ver con nuestro crecimiento y maduración personal armoniosa.” 

Una adecuada educación afectiva-sexual puede marcar la diferencia en la vida de una persona, por eso es una responsabilidad exclusiva de los padres. Por último, no se nos ha de olvidar la regla básica de la educación, instruir con el ejemplo; ser coherente con la idea de la sexualidad que se les transmite a los hijos y vivirla en concordancia.


Fuentes: Educarhoy.com